Artículo Historia del número 160 de Revista Yerba

Siempre hemos escuchado la palabra el zar de las drogas. Esta frase se le concede al jefe máximo encargado del control de drogas en los Estados Unidos. Hoy conoceremos al primer zar anti droga Harry Anslinger.


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Harry Anslinger nació en 1892 en Pennsylvania. Afirmaba que él se dio cuenta de los males de las drogas cuando un amigo suyo, un chaval del coro, murió por culpa del opio fumado. Aparecen otras tragedias descritas por él como que a los 16 años tenía que buscar morfina para la mujer de un vecino, los gritos de la mujer en estado de abstinencia se escuchaban por todo el vecindario.

SUS INICIOS ANTIDROGAS

Durante la Ley Seca Anslinger trabajó para el gobierno en el que estaba prohibido la venta, fabricación y transporte de licor. Anslinger quería que el consumo estuviera penado. Pensaba que era la única manera de que las personas obedecieran la prohibición del alcohol. Sus sugerencias no se llevaron a cabo ya que pecaban de excesivas y duras.

En 1930 la carrera de Anslinger dio un empujón mayor como resultado de un escándalo dentro de la Oficina Prohibicionista, concretamente en la División de Narcóticos de la Oficina Prohibicionista en Nueva York.

En el que se descubrió el complot entre agentes de estupefacientes y traficantes de drogas. Así es como se creó un nuevo departamento, el FBN (Oficina Federal de Narcóticos).

Harry Anslinger, se convirtió así en el primer zar antidrogas, fue nombrado gracias a Andrew Mellon, tío de su esposa. Mellon, secretario del Departamento del Tesoro, era también propietario del sexto mayor banco de los Estados Unidos. Mellon estaba relacionado con las industrias de Du Pont, y las ventas del cáñamo amenazaban los esfuerzos de esa firma para crear un mercado de fibras sintéticas. También Anslinger deseaba unos Estados Unidos libres de todas las drogas. Así es como Anslinger estaba muy preocupado por prohibir inmediatamente el cultivo de cáñamo para eliminar su industria legal y velar por los intereses de su tío. La campaña contra el cannabis era una medida proteccionista extra para asegurar el proyecto de su tío. Los intentos de demonización del cannabis estaban encaminados en disminuir el capital de inversión de la industria del cáñamo.

La primera preocupación era la violación de la Harrison Act. Pero le llevaron a la conclusión que esta ley imponía multas pero no prohibía el consumo. Pero Anslinger seguía el problema de la marihuana en el sur del país, lo veía un consumo despreciable al igual que sus consumidores. Anslinger preparó perfectamente su acción contra el cannabis para prohibirla totalmente en seis años. Existen interrogantes respecto a si el FBN actuaba de tal forma por exigencias burocráticas y una necesidad de expansión y de cruzada moral o que el FBN creía firmemente su propia propaganda anticannabis.

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LA AYUDA DE LA PRENSA SENSACIONALISTA

Anslinger necesitaba ahora de la prensa para sus intenciones, atrajo el interés del público para así obtener ayudas públicas para luchar contra el cannabis. Anslinger y su FBN compiló una serie de noticias durante el periodo de 1930 a 1934 en el que se conectaba el cannabis con el crimen, la conducta violenta y la locura. A partir de 1935 se observa como el FBN inundó los Estados Unidos con propaganda contra el uso de cannabis. Utilizando datos estadísticos erróneos que informaban a la opinión pública del peligro inminente del cannabis, Anslinger comenzó a utilizar a la prensa para poner a la población de su lado antes de preparar una ley anti-cannabis común para todo el estado. Anslinger recomendaba que se prohibiera el cultivo de cáñamo en los Estados Unidos. La diseminación de aterradoras historias sobre el cannabis era una manera de darle al cáñamo un mal nombre. La indignación moral es siempre más efectiva si está soportada por unos pocos intereses establecidos. Con la llegada de la legalización del alcohol y la crisis económica Anslinger vio peligrar su puesto de trabajo. Durante la Ley Seca ser policía era un buen oficio ya que se tenía un salario decente y podías recibir sobornos. Con la llegada de la legalización del alcohol se dejaba a un gran número de oficiales desempleados que no estaban dispuestos a abandonar su estilo de vida y presionaron a su gobierno para que se efectuase un reordenamiento en el Buró Federal de Narcóticos y Drogas Peligrosas.

Anslinger comenzó a preocuparse por su departamento y empezó a buscar un enemigo que amenazara al país; así el FBN creó el problema de “la marijuana” que estaba basado en conjeturas y rumores en donde la verdad objetiva y el método científico brillaban por su ausencia. Tenía primero que demostrar la peligrosidad del cannabis para mantener su oficina ante el Congreso de los Estados Unidos. Anslinger conocía las propiedades médicas del cannabis pero prefería prohibirlo y encontrar fármacos suplentes.

Creía que antes tenía que tener a la opinión pública de su mano y empezó a hacer campañas en los medios de comunicación. Anslinger comenzó a publicar a partir de 1931 a través de artículos en revistas en donde se hablaba de problemas de violencia y crímenes.

Entregaba documentación a los periódicos de William Randolph Hearst. Publicaba que los hispanos violaban, robaban y mataban bajo la influencia de la marihuana. Culpaba al cannabis de volver a los consumidores en adictos, destruían su familia, sus cuerpos y sus mentes. Desde la Oficina Federal de Narcóticos se preparaban los artículos para que luego se difundieran en periódicos, revistas, radios, etc... Gracias a esta buena campaña en los medios de comunicación se consiguió engañar a toda la población de los Estados Unidos. Entre 1920-1930 aparecieron pocos artículos comentando el problema del cannabis pero después de 1930 en la prensa se llenó de artículos en contra de la marijuana; como “La juventud loca”, “Un peligro más para la juventud”, “La amenaza de la marijuana”; “Revelando los males de la marihuana en las bandas del swing”; la mayoría de ellos pertenecían a los archivos del FBN.

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