Artículo Moda del 162 de Revista Yerba


Aunque mucha gente no lo crea, a algunas locas por la moda sostenible nos encanta comer. Mi munchie preferido, ese delicioso plato que tomaría para desayunar, junto con un petilla de Super Silver Haze, para comer, para merendar y como no, para cenar es una receta cocinada en diversas partes del mundo con los ingredientes singulares de cada lugar. Sí, estoy hablando de la pizza. 

Masa fina y crujiente, más gruesa y con más miga, en mi opinión todas están buenísimas, pero la elección de unas buenas materias primas y contar con un buen horno son dos de las claves para poder comer una pizza de diez. 

En mi recorrido por encontrar buenos restaurantes en los que se cuide la calidad y la atención al cliente, decidí emprender una marcha adicional para descubrir la mejor pizza de todo Madrid. Y si, es cierto que esto es algo muy subjetivo pero quería compartir con vosotros este lugar de filosofía homemade con el que me he cruzado.


LO QUE VAMOS A COMER, YA LO TENGO DECIDIDO.... PERO, ¿QUÉ ME PONGO?

 Nos decantamos por dos estilismos de Santo Fruto, marca española que confecciona su ropa con tejidos 100% reciclados y ecológicos. 

Mi amiga se puso un peto denim precioso, corto, con un tono azul cielo casi blanco, perfecto para el calor que hemos estado soportando últimamente por España. Un must de esta pasada primavera que ha seguido tomando protagonismo este verano. Perfecto para un look festivalero, combinado por ejemplo con camisetas ajustadas o cropped tops para acentuar la cintura. Y como complementos decorativos a este look de concierto puedes optar por una camisa de cuadros anudada a la cintura por si refresca por la noche o una bandana anudada a la cintura a modo de cinturón atada en la trabilla. 

Yo elegí un básica blanca - fabricada con algodón y poliéster reciclado  - con una inscripción en azul pastel, en el dobladillo de la parte baja de la camiseta, que dice “Santo Fruto Eco Friendly Clothing” y el logo de la marca en el mismo tono en un bolsillito que lleva en el pecho.

Y unos shorts denim, con un lavado oscuro, bastante ceñidos ya que la camiseta que elegí me queda bastante holgada.

El logo de esta marca es una perfecta representación gráfica de su nombre. 

La palabra ‘Santo’ la asocian a nuestro planeta, el bien más grande de la humanidad que por la infinidad de recursos naturales que nos ofrece, debe ser tratado como algo “divino” o “supremo”. Y la palabra ‘Fruto’, que representa ofrecer al mercado el fruto de toda su experiencia representada por una línea de ropa y accesorios sostenibles. Esta marca con fábrica localizada en São Paulo, Brasil, dispone de maquinaria para la confección de las prendas que son, en su mayoría, electrónicas de bajo consumo eléctrico. 


LA PICSA

Los amantes de la pizza reconocerán su buena elaboración y su acertada elección de ingredientes, que en combinación con el horno de leña (procedente de tala controlada) de fabricación española del que dispone este coqueto local, situado en la calle Ponzano, Chamberí, hacen que pueda decir que es la mejor pizza que he probado hasta ahora. Un lugar de visita obligatoria si estás por la zona, con aspecto industrial y que aún conserva el suelo de mármol negro y las vigas del anterior negocio.

Ni italiana ni norteamericana: argentina. El nombre que recibe el local se escribe tal y como pronuncian los argentinos este delicioso plato, Picsa. 

Están hechas al estilo porteño con cucharadas de la creatividad de sus socios, el encantador Pablo Giudice, quién nos recibió y atendió de una manera excelente al frente del negocio, y Mariano Gargiulo, el chef, a quien me gustaría felicitar por su maravilloso trabajo con estas picsas en cuestión.  

Pablo ha diseñado una carta – de unas 15 variedades de pizza - en dos partes: la old school que es como denomina a las recetas basadas en sus recuerdos, en sabores argentinos suaves y más ligeros como la de jamón cocido (que además está hecho por ellos) con queso Scamorza, y que es la que estaba segura que iba a pedirme para compartir con mi hermana – ¡y que jamón! -, la de morrones y rúcula, la calabresa que lleva chorizo picante, provolone, piparras en vinagre y aceitunas negras…

Y la otra parte de la carta, la new school, con sabores más españoles, potentes en boca, con ingredientes como chorizo picante, ternera madurada 60 días, papada de cerdos ibéricos de Carrasco, pato con higos, butifarra negra...

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Antes de entrar, como stonergirl que soy, traía rulado de casa un finillo de sólo yerba, una riquísima Mendocino Purple Kush de autocultivo, para abrir el apetito antes de comer.


Y COMO SIEMPRE...

Antes de entrar, como stonergirl que soy, traía rulado de casa un finillo de sólo yerba, una riquísima Mendocino Purple Kush de autocultivo, para abrir el apetito antes de comer. A veces, yo lo asocio a las épocas de más estrés laboral o momentos personales más complicados, cuando no tengo apetito pero noto que mi cuerpo necesita comer, la marihuana sola, sin tabaco, siempre me ayuda a que mi cerebro demande alimento. -

Apenas una pocas caladas fueron necesarias para que mi estómago, que ya sabía lo que le esperaba desde la noche anterior, empezara a rugir. 


ÑAM ÑAM (O LO QUE LOS HIPSTERS LLAMAN... YUMMY..)

En la mesa, al sentarnos, encontramos un tarrito con una mezcla muy aromática llamada fariná,  que consiste en una masa de harina de garbanzo cocida, que en Buenos Aires se coloca encima de la pizza. “Es una costumbre que nace con la llegada de la inmigración italiana a Argentina, en una época de mucha pobreza y que servía para matar el hambre afianzándose más tarde como tradición”, explica Pablo. 

Desde tu mesa, que la decoran cuchillo y tenedor sobre una servilleta que dice 100% reciclado, puedes observar como amasan tu masa con mucho mimo, y si estás atento, el diseño de la cocina te permite ver como preparan las picsas en dos fases; primero preparan la base con el queso y el tomate, y luego añaden el resto de los ingredientes.

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Y PARA BEBER

Si te gusta comer o cenar con zumo de cebada, La Virgen – cerveza artesana de fabricación madrileña – es la acompañante perfecta, ya sea Lager (de baja fermentación, la rubia de toda la vida) o La Jamonera (de alta fermentación, sabor tostado y color rojizo). Yo quería probar las dos, así que decidimos pedir una de cada, y como siempre, me quedo con la rubia. ¡He de decir que da gusto ver como cada vez se apuesta más por las elaboraciones artesanales y de comercio justo! 

También puedes optar por un moscato, que es el típico vino con el que se acompaña la pizza en Argentina, además de otros vinos de la carta o cualquier refresco. 


¿AZÚCAR?

Su carta de postres es sencilla y reducida. Tras la comida poco espacio quedaba en nuestro estómago para más, pero para los que os encanta culminar con algo dulce podéis optar por flan, tarta de chocolate, peras al malbee – con nata agria montada - o membrillo con helado. 

Con el estómago satisfecho, una tontorrona sonrisa dibujada en la cara y una pequeña mancha de tomate en mi camiseta ecofriendly nos despedimos de Pablo, marchandonos  con la sensación de haber comido en un sitio creado por personas con valores que apoyan el comercio justo y el crecimiento de la comunidad.

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